Caricaturas de Barrister (Abogados) en revista inglesa Vanity Fair

lunes, 4 de julio de 2011

Oliver Wendell Holmes Jr. ; Juan Guzmán Tapia


Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara;  Demetrio Protopsaltis Palma; Paula Flores Vargas; Ricardo Matias Heredia Sanchez; alamiro fernandez acevedo;  Soledad García Nannig;Katherine Alejandra Del Carmen  Lafoy Guzmán

Oliver Wendell Holmes Jr.





Jurista y militar norteamericano nacido en Boston el 8 de marzo de 1841 y muerto en Washington el 6 de marzo de 1935. Fue hijo del famoso escritor Oliver W. Holmes. Gracias a su brillante inteligencia y elocuencia, así como a sus profundos conocimientos de jurisprudencia, fue miembro de la Corte Suprema de los Estados Unidos durante treinta años.

biografía 

Inició sus estudios de la mano de E.S. Dixwell. Gracias a su brillante inteligencia y al buen hacer de su tutor logró una marca histórica en su ingreso en Harvard. Holmes mantuvo una estrecha relación con la familia de Dixwell, hasta el punto de que se enamoró de la hija de éste, Fannie Bowditch Dixwell, que posteriormente se convirtió en su esposa. Con apenas veinte años y a punto de licenciarse en Harvard se produjo el ataque de Fort Sumter por las tropas de la Confederación, por lo que el presidente Abraham Lincoln llamó a 75.000 voluntarios. El joven Holmes decidió entonces alistarse en los voluntarios del veinte regimiento de Massachusetts y de este modo tomó parte en la Guerra de Secesión de Estados Unidos. 
El regimiento, que debido a que estaba mayormente compuesto por hombres de Harvard fue conocido posteriormente como "Regimiento Harvard", fue enviado al sur y tuvo su primer enfrentamiento con los confederados en Ball's Bluff. La batalla fue un completo desastre para las tropas de la Unión y en ella Holmes fue herido por primera vez. Tras recuperarse regresó al frente, pero al poco tiempo volvió a ser herido de gravedad. Rescatado por su padre, regresó a Boston, donde mientras estuvo convaleciente escribió sus experiencias bajo el título My Hunt for the Captain, un artículo que fue muy bien recibido en Boston debido a que era el primer testimonio directo de alguien que había estado en el frente. Una vez más regresó al frente y de nuevo fue herido, en esta ocasión en una pierna. Holmes fue retirado del frente y se le concedió la graduación de coronel.

En 1865, al finalizar la guerra, y tras un tiempo en el que se debatió entre su vocación jurídica y la literaria, retomó sus estudios e ingresó en la Escuela de Derecho de la Universidad de Harvard. En 1866, tras licenciarse, viajó por Europa. Al año siguiente regresó a Estados Unidos donde se convirtió en coeditor de la American Law Review. El 17 de junio de 1872 contrajo matrimonio con Fannie Bowditch Dixwell y al año siguiente se hizo socio del despacho de abogados Shattuck, Homes & Munroe, por lo que dimitió de la redacción de la American Law Review, aunque continuó escribiendo artículos en ella. En 1881, escribió su gran obra The Common Law. El año anterior Holmes ganó una plaza de profesor de Derecho en Harvard. En 1882 su brillante carrera jurídica le llevó a ser designado para la Corte Suprema de Massachusetts, cuando sólo tenía 41 años de edad.
En 1902 el presidente Theodore Roosevelt designó a Holmes para la Corte Suprema de los Estados Unidos, lo que fue ratificado por unanimidad por el Senado. Pese a ello, no dudo en contravenir los deseos del propio presidente en algunas ocasiones en las que estos eran opuestos al Derecho, ello le valió la amistad del presidente, que supo apreciar su independencia, y el apelativo de el Gran Disidente con el que fue conocido en la Corte Suprema. Desde este puesto trató de acercar el estamento jurídico a la sociedad, al tiempo que insistía en la necesidad de que la Corte Suprema tuviese un papel más activo en la dirección de la sociedad norteamericana, para lo cual propuso la utilización de agresivas consignas publicitarias. Holmes convenció al pueblo norteamericano de que el Derecho debería de desarrollarse en paralelo a la sociedad y en su servicio.
Ejerció una profunda influencia en el sistema legal de su país al apoyar la doctrina del "control judicial" la cual instaba a los jueces a evitar que sus opiniones personales afectasen a sus decisiones judiciales.
El 12 de enero de 1932 Oliver Wendell Holmes se retiró de la Corte Suprema, cuando era el hombre de mayor edad que había estado hasta el momento en dicho órgano. Tres años más tarde, el 6 de marzo de 1935 falleció en Washington y fue enterrado en la sección 5ª del Cementerio nacional de Arlington.

 


estampilla


Un jurista independiente y brillante. Ingresó en la Harvard Law School en 1864 graduándose en 1866. Después de superar las pruebas correspondientes, pasó a integrarse en el Colegio de Abogados de Massachusetts en 1867. Ejerció la abogacía durante catorce años, pero su verdadera pasión no eran los detalles cotidianos de la profesión sino la erudición legal. En 1870, al tiempo que ejercía la profesión con poco entusiasmo y sin mucho éxito, se hizo editor de la American Law Review. Dos años después contrajo matrimonio con Fanny Dixwell, el amor de su infancia e hija del profesor que le había preparado para entrar en Harvard. El matrimonio no tuvo descendencia.
La influyente jurisprudencia alemana del siglo XIX motivó a Holmes a aprender alemán por su cuenta. Fruto de este enriquecimiento intelectual, poco después sería nombrado editor de la 12ª edición de los “Kent’s Commentaries”, una obra que sin duda ejercería una gran influencia en el desarrollo de la jurisprudencia americana de la época.

Del carácter de Holmes se dice que era excesivamente ambicioso y que tenía pocos amigos. Mantenía correspondencia con mucha gente, pero la mayoría de sus cartas eran muy impersonales, hablaban del tiempo, de su estado de salud y de su voraz apetito por la lectura. Holmes pensaba que un hombre que no había conseguido un gran logro antes de cumplir los 40 años jamás triunfaría en su vida. Por ello, cuando le invitaron a impartir unas sesiones en el Lowell Institute, Holmes, con 39 años, se enfrentó a la oportunidad, o quizás la necesidad, de formular su gran teoría del Derecho y, por tanto, de dejar su particular huella en la historia de los Estados Unidos.

En efecto, en 1880 Holmes impartió doce sesiones en el Lowell Institute que al fin y a la postre se convertirían en su obra más famosa:
  “The Common Law”. 
Las sesiones supusieron todo un soplo de aire fresco en los tiempos que corrían. Holmes se enfrentó directamente al ambiente formal y estricto que entonces reinaba en las universidades, sobre todo en la Harvard de Christopher Columbus Langdell. En sus clases, Holmes proponía que el formalismo y la rigidez del Derecho debían de adaptarse a las nuevas condiciones de la sociedad; consideraba que el Derecho no es sólo un conjunto de reglas lógicas desarrolladas por teóricos de la Ley, sino un cuerpo que crece, cambia y se moldea con el tiempo. Esta filosofía la plasmó en una de sus frases más célebres:

“La vida del Derecho no ha sido la lógica, sino la experiencia.”

“The Common Law” fue calificada como “un hito de teoría e historia legal” y “la mejor obra de Derecho escrita por un estadounidense”, además de “rara y difícil de entender,” “incomprensible” y “contradictoria.” 

Con su publicación en 1881, Holmes consiguió un amplio reconocimiento internacional. Seguidamente comenzó a impartir clases de Derecho en Harvard, pero tuvo que renunciar a este cargo poco después debido a su nombramiento como juez del Supreme Judicial Court de Massachusetts, donde ejerció durante veinte años.

En este Tribunal Holmes por fin pudo disfrutar plenamente de su trabajo como jurista, especialmente en su faceta investigadora, pero sobre todo dictando sentencias, donde demostró tener un talento innato para discernir casi inmediatamente el problema jurídico y su resolución. Era conocido por sus opiniones bien razonadas y fue uno de los primeros jueces en defender el derecho de asociación de los trabajadores. Cuando la mayoría del Tribunal confirmó una sentencia contra unos trabajadores por formar piquetes en el caso de Vegelahn vs Guntner, Holmes redactó un brillante voto particular, donde mantuvo que los trabajadores pueden asociarse y unirse legalmente para salvaguardar sus intereses, incluso si mediante esta asociación se causa un daño temporal a la empresa.

En 1897 Holmes publicó un célebre ensayo titulado “The Path of the Law”, dando origen a su teoría sobre la predicción del Derecho. Así como en “The Common Law” Holmes entendió el desarrollo normativo como un concepto de Derecho impulsado por las costumbres sociales, en esta obra las decisiones políticas son la base de dicho concepto.
En el año 1884, en el más famoso discurso leído en un “Memorial Day”[3], titulado “In our youth, our hearts were touched with fire”,[4] Holmes recordó emotivamente a soldados y compañeros de la Guerra Civil. Si bien para Holmes la vida es una lucha por la supervivencia, nunca sugirió que esa lucha tuviera que conducir a algo bueno; solamente afirmaba que hay algo muy noble en la lucha en sí misma.
Tres años después de ser nombrado Presidente del Tribunal Superior de Massachusetts en 1899, y conmovido por un discurso de Holmes leído en el “Memorial Day” de 1895 sobre la belleza de la guerra (“The Soldier’s Faith”), Holmes fue encumbrado por Theodore Roosevelt al Tribunal Supremo. Sin embargo, Roosevelt pronto descubrió que Holmes era un hombre de hondas convicciones y filosofía propia, lo cual podría acarrearle problemas. Efectivamente, un fuerte desacuerdo con Holmes acerca de la Ley Antimonopolio Sherman no hizo más que confirmar al entonces Presidente que el nombramiento podía no haber resultado “conveniente”.

El Gran Disidente. 
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A Holmes se le conoció como “el Gran Disidente” debido a que a menudo no estaba de acuerdo con la mayoría de sus colegas de Tribunal y emitía votos particulares con suma elocuencia en las sentencias. En aquella época se imponía la teoría económica del laissez faire y el Tribunal (en contra de la opinión de Holmes) decidió inaplicar disposiciones laborales tendentes a la protección de los trabajadores. Holmes abogó por defender la vinculación a la incipiente normativa social en aras a garantizar un salario mínimo, limitar el horario de trabajo y legalizar los sindicatos obreros, pero lo hacía en contra de la opinión mayoritaria del Tribunal. El tiempo daría la razón a Holmes.

Holmes fue siempre un gran defensor de la “restricción judicial”[5], al afirmar que los jueces no debían inmiscuirse en las decisiones de la asamblea legislativa en función de su opinión sobre determinadas leyes. Era un “darwinista social”; para él, “una ley es buena si refleja la voluntad de las fuerzas dominantes de la comunidad, aunque la ley nos lleve al infierno.” Llegó incluso a decir:

 “soy tan escéptico sobre nuestro conocimiento de lo bueno o lo malo de las leyes que no tengo ni una crítica práctica salvo lo que quiere la mayoría”.
En el caso de Schenck vs United States (1919), Holmes acuñó el concepto de “peligro claro e inminente”[6] para describir situaciones en las que la libertad de expresión se podía suprimir legalmente. En una alocución afirmó que “la protección más rigurosa de la libertad de expresión no protegería a un hombre que falsamente grita fuego en un teatro y causa el pánico.”

[4] “En nuestra juventud, el corazón se nos conmovió con fuego.”
[5] “Judicial restraint,” consistente en limitar la libertad de los jueces a la hora de interpretar la ley.

[6] “Clear and present danger”.

Legado

El legado de Holmes. Las opiniones de Holmes formaron la base de una nueva filosofía judicial que culminaría poco después de su muerte, cuando el Tribunal Supremo comenzó por fin a confirmar la legislación del “New Deal” en 1937. Comenzó así una nueva etapa de observancia de las decisiones de la mayoría parlamentaria, algo por lo que Holmes había luchado en contra de las opiniones mayoritarias de los jueces de su época.
El único borrón de su carrera, el que daría comienzo a su ocaso, fue una sentencia que data de 1927 donde confirmó una ley de Virginia que permitía la esterilización de personas impedidas mentalmente afirmando que “tres generaciones de imbéciles son suficientes.” Abandonó al escena judicial a los noventa años debido a su precario estado de salud, si bien los que le conocieron dicen que su mente estuvo perfectamente lúcida hasta su fallecimiento.
Con tres décadas a sus espaldas es el juez que más tiempo ha ejercido en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Su longevidad al frente del Alto Tribunal le permitió conocer al 6º y al 32º presidente de los Estados Unidos (John Quincy Adams y Franklin D. Roosevelt). En 1933, Franklin Roosevelt hizo una visita a Holmes, que estaba leyendo un texto de Platón en griego. Cuando Roosevelt le preguntó porqué leía en griego antiguo, Holmes (a sus noventa y dos años) le contestó con aplomo: 
“Hombre, para mejorar la mente.”

El sueño de Holmes siempre fue ser enterrado junto a sus dos pasiones, su querida esposa y sus compañeros de regimiento en el Arlington National Cemetery. Con motivo de sus funerales en marzo 1935, ocho miembros de la Infantería de Massachusets dispararon tres salvas al aire en su honor, una por cada batalla en la que fue herido (Ball’s Bluff, Antietam y Second Fredericksburg).

Tras su muerte fue apodado el “Yankee from Olympus” y así se titula una biografía suya que fue adaptada al teatro y resultó ser un éxito en Broadway. En 1950 también Hollywood rindió tributo a una persona que para entonces ya era un mito americano con la película “The Magnificent Yankee”


Juan Guzmán Tapia




Juan Salvador Guzmán Tapia (San Salvador, El Salvador; 22 de abril de 1939-22 de enero de 2021) fue un abogado y juez chileno.
Hijo del poeta y diplomático Juan Guzmán Cruchaga y de Raquel Tapia Caballero, es sobrino del pianista Arnaldo Tapia Caballero. Nació en El Salvador, donde su padre se encontraba desempeñando labores diplomáticas; irónicamente su padrino fue el dictador salvadoreño Maximiliano Hernández Martínez.
Desde temprana edad pudo conocer en persona a algunos de los más destacados escritores e intelectuales latinoamericanos y europeos del siglo XX, tales como Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Miguel Ángel Asturias, Jorge Luis Borges, Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez, Saint-John Perse, Eduardo Zamacois, Germán Arciniegas, Hernán Díaz Arrieta (Alone), Benjamín Subercaseaux, Daniel de la Vega, Jorge Rojas y Hugo Lindo, entre muchos otros. Pasó su infancia en Colombia (1941-43), Venezuela (1948) y Estados Unidos (1943-48 y 1949-51). En 1951 volvió a Chile y dos años más tarde se estableció en Argentina.



Regresó a su país para estudiar en el Saint George's College y se graduó en Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile en 1965. En 1967 obtuvo una beca para estudiar Filosofía del Derecho en París. En 1968 fue testigo directo de los acontecimientos del mayo francés y conoció a Inés Watine, hija de un antiguo miembro de la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, con quien casó en 1970 y tuvo dos hijas.
En marzo de ese año partió a Estados Unidos para trabajar como consejero financiero en un banco de San Francisco y el 30 de agosto retornó a Chile para trabajar como juez en Panguipulli. Su fluidez en el francés le permitió en 1971 obtener un pequeño papel en Estado de sitio, película de Costa-Gavras rodada en Chile, pero ambientada en Uruguay, que denuncia la intervención de Estados Unidos en Latinoamérica durante las décadas de 1960 y 1970, y el apoyo de la CIA a las dictaduras militares que proliferaron en el continente durante la Guerra Fría.
En 1974 se desempeñó como juez en Santiago de Chile. En 1983 fue trasladado a la Corte de Apelaciones de Talca, de la cual fue presidente en 1986. En 1989 fue designado a la Corte de Apelaciones de Santiago, donde fue miembro de la Corte Marcialde Ejercito, Fuerza Aérea y Carabineros, hasta el retorno de la democracia (1990).
El 12 de enero de 1998 fue designado juez titular para investigar varias querellas contra Pinochet por homicidio, en el contexto de la  denominada «Operación Caravana de la Muerte» (septiembre de 1973). El 16 de octubre de ese mismo año, Pinochet fue arrestado en una clínica de Londres, lo que dio inicio a un proceso judicial que sólo terminaría tras la muerte del dictador en 2006.
Entre 1999 y 2004 encabezó numerosas exhumaciones de restos de detenidos desaparecidos, a raíz de los cuales creó la figura del «secuestro permanente». En 2000 logró el desafuero de Pinochet (en su calidad de senador designado y vitalicio) en el marco de 19 delitos de secuestro permanente, a los que se sumaron otros 57 casos de homicidio y éste fue procesado. Sin embargo, la Corte de Apelaciones dejó sin efecto el procesamiento al acoger un recurso de amparo de la defensa. En 2001 se abrió un nuevo proceso contra Pinochet, que fue sobreseído definitivamente por motivos de salud (fallo confirmado en 2002).
Guzmán se retiró en 2005 y ese mismo año publicó sus memorias Au bord du monde. Les Mémoires du juge de Pinochet (En el borde del mundo: Memorias del juez que procesó a Pinochet). 
Hasta marzo de 2008 se desempeñó como decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Central de Chile. También fue director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Central de Chile, entidad que él mismo fundó.
Otras obras suyas son La sentencia (1996) y Código de ética profesional del abogado (1998). 

En 2009 se presentó como candidato a senador independiente por la V Región Costa, sin éxito.


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