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| El Alma de la Toga |
«Ossorio es un caso de estudio. Inteligente, se tropieza pronto en él con la terquedad. Íntegro, de buena intención, con el grano de malicia para no caer en el papanatismo. Chistoso, mordaz, pronto al apasionamiento. Con fuertes nociones conservadoras sobre el Estado, la autoridad, el gobierno, etc., y ganoso de popularidad.»
—Manuel Azaña sobre Ossorio
Ángel Ossorio y Gallardo. |
(Madrid, 1873 - Buenos Aires, 1946) Ensayista, político y jurisconsulto español. Era hijo del escritor y bibliófilo Manuel Ossorio y Bernard, y hermano del periodista Carlos y de la escritora, traductora y periodista María de Atocha Ossorio y Gallardo de Riu. Biografía Estudió derecho en la Universidad Central de Madrid y emprendió una brillante trayectoria profesional, llegando a ocupar cargos como la presidencia de la Academia de Jurisprudencia y del Ateneo de Madrid, o el decanato del Colegio de Abogados. Políticamente militó siempre en las filas del Partido Conservador, y alcanzó los cargos de gobernador de Barcelona (1909) y ministro de Fomento (1917), aunque a raíz de la dictadura del general Primo de Rivera quedó relegado a un segundo plano. Tuvo una larga tradición de diputado en el Congreso durante la Restauración española por el distrito de Caspe de la circunscripción de Zaragoza como miembro del Partido Conservador, iniciando su carrera política como diputado por Zaragoza, escaño que obtendrá en las sucesivas elecciones celebradas hasta 1920. Durante dictadura del general Primo de Rivera se alejó de la política. Se mostró partidario de la República y con ella fue miembro de las Cortes Constituyentes (1931), en las que asumió la presidencia de la comisión jurídica encargada de redactar el anteproyecto de la nueva Constitución. Ossorio y Gallardo fue el abogado defensor del presidente Companys en el juicio al ejecutivo catalán por los hechos del seis de octubre,9 ante el Tribunal de Garantías Constitucionales (27 mayo-6 de junio de 1935). Fue nombrado entre 1936 y 1939 embajador en Francia, Bélgica y Argentina. Al finalizar la Guerra Civil se estableció en Buenos Aires, donde continuó sus actividades políticas y llegó a desempeñar el cargo de ministro sin cartera en el Gobierno en el exilio presidido por José Giral (1945). De este currículo se extrae una conclusión. Nacido en un ambiente conservador, Ossorio fue un hombre hecho a sí mismo, que todo lo debió a su trabajo y que, precisamente por ello, estuvo siempre especialmente sensibilizado para captar la problemática social, así como para corregir las desigualdades e igualar las oportunidades, pero haciéndolo siempre desde la negociación y el pacto, eludiendo cualquier tipo de violencia y sabiendo muy bien que todo ello sólo sería posible si los privilegiados están dispuestos a ceder una parte de su posición con el objetivo de conservar el resto. Ossorio fue un hombre con unos pocos principios firmes, que, para conservar aquellos –en cuya defensa siempre se mantuvo inmutable–, así como para preservar su forma de vida, apostó por la vía del acuerdo. De ahí que pueda decirse que le animaron siempre el espíritu de concordia, la voluntad de pacto y la predisposición transaccional. Todo lo cual se tradujo en una actitud política posibilista, sustentada siempre con vigor y buen estilo. Firmeza en sus principios, independencia de criterio, rechazo de la violencia y voluntad de pacto son las notas que definen la personalidad de un posibilista, que es lo que fue Ángel Ossorio, muy en la línea de lo que más tarde –después de la Segunda Guerra Mundial– sería la mejor democracia cristiana. No es extraño que Indalecio Prieto escribiese de él, ya en el exilio, este párrafo: “En el cerril catolicismo español había ya atisbos de un sentido de justicia social. Pronunciaré tres nombres. El primero no sólo con respeto, sino con admiración, el de don Ángel Ossorio y Gallardo. Y los otros dos, también con respeto, los de don Luis Lucia y don Manuel Giménez Fernández, ministros que fueron de la CEDA”. No puede extrañar este elogio de un socialista, si se tiene en cuenta que, algunos años antes (el 18 de abril de 1933), Ossorio había escrito en La Vanguardia estas palabras: “Convénzanse las gentes, socialmente conservadoras, de que no hay nada tan conservador como la democracia; y de que la democracia no tiene órgano de expresión mejor que el Parlamento. Frustrar la obra de éste es precipitar una conmoción trágica”. No parece ocioso recordar hoy, precisamente por ello, a Ángel Ossorio y Gallardo. |
Ángel Ossorio y Gallardo es un personaje complejo, jurista poliédrico que cultivó las más diferentes materias, y que defendió a la República desde 1931 hasta su muerte en el exilio argentino el 19 de mayo de 1946, teniendo intervenciones como intelectual muy sonadas.
Sería muy difícil clasificar sus pensamientos escritos muchos de ellos con frases retóricas completas, con una prosa cuidada y medida. Manuel Azaña presentó el siguiente perfil de Ángel Ossorio en pleno conflicto civil:
"Ossorio es un caso de estudio. Inteligente, se tropieza pronto en él con la terquedad. Íntegro, de buena intención, con el grano de malicia para no caer en el papanatismo. Chistoso, mordad, pronto al apasionamiento. Con fuertes nociones conservadoras sobre el Estado, la autoridad, el gobierno, etc., y ganoso de popularidad. La busca, y a veces, la encuentra, precisamente por el contraste de su conservadurismo oficial y de abolengo con una manera de democratismo a la madrileña, declarado siempre con desparpajo y llaneza" 7. Por otro lado, el propio Ossorio se definía a sí mismo en enero de 1936 como "una buena persona, que no da ni quita actas de diputado, ni capitanea grupos, ni dice desvergüenzas ni groserías 8.
7 Manuel Azaña Díaz, Memorias políticas y de guerra, Madrid, 1981, vol. 4, pp. 86-87. Las valoraciones que de la personalidad de Azaña hizo Ángel Ossorio y Gallardo por escrito las ha recogido (no todas) Elena Martínez Barrios, en «Opiniones sobre Manuel Azaña de R. H. Mac Gregor y Ángel Ossorio y Gallardo en 1935», en Cuadernos Republicanos, 39 (1999), pp. 65-69. En la edición de las Memorias políticas y de guerra, Grijalbo, Barcelona, 1978, aparecen algunas referencias aisladas a Ossorio, vol. I, pp. 88, 99, 116, 216, 232, 240, 241, 247, 269, 280, 305, 306, 326, 347, 419-424, 427, 475, 480, 483, 515, 519, 521, 529, 576, 598, 630, 631, 657 y 683 y II, 20, 79-85, 119, 120, 142, 152, 166, 178, 217, 223, 230, 239, 243, 244, 249, 251, 258, 280-282, 306, 307, 309, 310, 312, 316, 349, 396 y 425. 8 Carta de Ángel Ossorio Gallardo a José R. Clemente, en Archivo Histórico Nacional de Salamanca, Guerra Civil, Sección Político-Social, Madrid, 743/3, carta del 15 de enero de 1936. |
Son muchas las consideraciones y líneas escritas por Ossorio sobre Azaña. Para Francisco Gallardo Sarmiento desde Buenos Aires el 28 de noviembre de 1932, lo que reiteraba el 10 de diciembre de 1934, Azaña era «el redentor de tanta pillería que los continuos gobiernos, formados de bigardones, dejaron como manifestaciones supremas de su inmoralidad en la historia política de nuestro país» 9.
Ossorio estuvo al frente de la Comisión Jurídica Asesora constituida a poco de recién establecida la República. Redactó dicha Comisión un Anteproyecto de Constitución española en 1931. Sin embargo, el 29 de julio de 1931 presentó su dimisión ante el Ministro de Justicia Fernando de los Ríos ya que, en el Congreso de los Diputados, se había constituido una Comisión constitucional que no consideró ni oportuna ni necesaria la presencia de Ossorio en la misma 10.
En una conferencia impartida en el Ateneo de Madrid el 9 de enero de 1933 parte de la idea de que no es posible la existencia de un Estado digno de alabanzas, mientras no se ocupe de formular y de llevar a la práctica el respeto de la individualidad. La exposición tenía por título Crisis de la libertad individualista y democracia, y trataba de resaltar que la oposición a la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) 11 llevó a unir a muchas personas
7 Manuel Azaña Díaz, Memorias políticas y de guerra, Madrid, 1981, vol. 4, pp. 86-87. Las valoraciones que de la personalidad de Azaña hizo Ángel Ossorio y Gallardo por escrito las ha recogido (no todas) Elena Martínez Barrios, en «Opiniones sobre Manuel Azaña de R. H. Mac Gregor y Ángel Ossorio y Gallardo en 1935», en Cuadernos Republicanos, 39 (1999), pp. 65-69. En la edición de las Memorias políticas y de guerra, Grijalbo, Barcelona, 1978, aparecen algunas referencias aisladas a Ossorio, vol. I, pp. 88, 99, 116, 216, 232, 240, 241, 247, 269, 280, 305, 306, 326, 347, 419-424, 427, 475, 480, 483, 515, 519, 521, 529, 576, 598, 630, 631, 657 y 683 y II, 20, 79-85, 119, 120, 142, 152, 166, 178, 217, 223, 230, 239, 243, 244, 249, 251, 258, 280-282, 306, 307, 309, 310, 312, 316, 349, 396 y 425. 8 Carta de Ángel Ossorio Gallardo a José R. Clemente, en Archivo Histórico Nacional de Salamanca, Guerra Civil, Sección Político-Social, Madrid, 743/3, carta del 15 de enero de 1936. 9 Carta de Francisco Gallardo Sarmiento a Ossorio, 10 de diciembre de 1934, en Archivo Histórico Nacional de Salamanca, Guerra Civil, Sección Político-Social, Madrid, 745. 10 El texto de la carta de Ossorio Gallardo ha sido publicado por Manuel J. Peláez y C. Serrano, en Epistolario selectivo de Fernando de los Ríos Urruti, II, Barcelona, 1995, pp. 83-84, nº 22 y por P. Zambrana, en Cuadernos informativos de Derecho histórico público, procesal y de la navegación, 19-20 (1996), pp. 5564-5565, nº 21. |
de tendencias políticas heterogéneas, pero que al proclamarse la República, en la evolución de la misma, se observó que «la libertad y la democracia no eran aquellas deidades sagradas que reverenciábamos muchos» 12.
Pero la libertad no es anarquía, sino ordenación no abstracta, es decir una «ordenación disciplinada que no sea impuesta por el arbitrio del mandarín sino por la ley, trazada y administrada según el acuerdo de los ciudadanos» 13.
Eso supone que la libertad sea acción dirigida por el cuerpo social a través de sus órganos de representación política, no por el dictador que se adueñe del poder, pues la «herramienta de la libertad no es otra que la democracia» 14.
Sostiene, sin embargo, su afirmación de que Santo Tomás de Aquino y los teólogos españoles del siglo XVI hubieran escrito «que la democracia es de institución divina y la monarquía y la aristocracia de derecho humano»15. Ossorio manifestó en esta oportunidad la conveniencia de concluir con una idea de Harold Laski (1893-1950), que conocía a través de la traducción española de Teodoro González García bajo el título El Estado Moderno. Sus instituciones políticas y económicas16. Sin embargo, el pensamiento de Laski, laborista en un primer momento y comunista más tarde, está más bien distante del de Ossorio.
Sostiene, sin embargo, su afirmación de que Santo Tomás de Aquino y los teólogos españoles del siglo XVI hubieran escrito «que la democracia es de institución divina y la monarquía y la aristocracia de derecho humano»15. Ossorio manifestó en esta oportunidad la conveniencia de concluir con una idea de Harold Laski (1893-1950), que conocía a través de la traducción española de Teodoro González García bajo el título El Estado Moderno. Sus instituciones políticas y económicas16. Sin embargo, el pensamiento de Laski, laborista en un primer momento y comunista más tarde, está más bien distante del de Ossorio.
11 Ossorio creó una Sociedad de Estudios Políticos, Sociales y Económicos de oposición intelectual a la Dictadura de Primo de Rivera. 12 Ángel Ossorio Gallardo, Crisis de la libertad individualista y democracia, texto mecanografiado, p. 3. El original se encuentra en Archivo Histórico Nacional de Salamanca, Guerra Civil, Sección Político-Social, Madrid, 745. 13 Ángel Ossorio Gallardo, Crisis de la libertad individualista y democracia, texto mecanografiado, p. 16. 14 Ángel Ossorio Gallardo, Crisis de la libertad individualista y democracia, texto mecanografiado, p. 23. Añade además que «un demócrata no caerá en el pensamiento soviético y fascista de creer que el hombre es para el Estado. Muy al contrario, siempre pensará que el Estado es creación de los hombres y, por tanto, para ellos, para su convivencia, para sus garantías recíprocas, para facilitar su desenvolvimiento, para poner a cubierto sus derechos y sus intereses» (p. 23). 15 Ángel Ossorio Gallardo, Crisis de la libertad individualista y democracia, texto mecanografiado, p. 23. 16 Madrid, 1932. La versión original era A Grammar of Politics, London, 1925. Desde 2002 contamos con una edición en español siguiendo la traducción del catedrático de Derecho Político Teodoro González, pero más ajustada al título de la obra La Gramática de la Política. El Estado Moderno, Granada, 2002, con un estudio preliminar a cargo de José Luis Monereo Pérez, «La filosofía política de Harold Laski», pp. XV-C. |
No obstante, sí que hay dos ideas en las que el pensamiento de Ossorio coincide con el de Laski en materia de libertades públicas. La primera es que «no hay libertad sin derechos, porque si los hombres viven fuera de la órbita del derecho se verán obligados a obedecer normas y leyes totalmente divorciadas de sus propias necesidades» 17 y «la libertad se debate entre dos males: los excesos del gobierno, como tutela de los pueblos, y los excesos de la libertad, como anarquía de los individuos»18.
También era objeto de admiración de Ossorio el ideólogo belga Henri de Man (1885-1953), autor de obras como Au delà du marxisme19 y Socialisme constructif20, en las que proponía - según Ossorio- un modelo de economía mixta con nacionalización de ciertos sectores productivos (carbón, electricidad y metalurgia). Una tercera obra suya que le dio notable fama sería L’idée socialiste, suivi du Plan de travail 21.
Respecto a su ideología social cristiana es evidente la influencia que en Ossorio tuvo Luigi Sturzo, al que dedicó un libro 22 y con el que mantuvo una correspondencia en 1936 muy significativa sobre la conveniencia o no de apoyar los católicos a la república y no a los franquistas durante la guerra civil.
Descubrimos algunas coincidencias también con el pensamiento de Carles Cardó Sanjuan (1884-1958), sacerdote católico vinculado al cardenal arzobispo de Tarragona Francesc Vidal Barraquer (1868-1943, muerto en el exilio sin haber podido regresar a España por presiones franquistas ante la Santa Sede) y que, en París en 1947, publicó el libro Histoire spirituelle des Espagnes. Étude historio-psychologique du peuple espagnol.
17 Harold Laski, La Gramática de la Política, ed. 2002, p. 137. 18 Harold Laski, La Gramática de la Política, ed. 2002, p. 137, nota 1. 19 Bruxelles, 1927, 434 pp. También Henri de Man publicó, tras la guerra mundial, Au delà du nationalisme, Genève, 1946, 306 pp. 20 Paris, Alcan 1933, 249 p. 21 Trad. del alemán por H. Corbin y A. Kojevnikov, Paris, 1935, 593 pp. 22 Ángel Ossorio Gallardo, Un libro del abate Sturzo, Madrid, 1928. |
Igualmente es conocida la amistad y fraternidad ideológica de Ossorio con José María Semprún Gurrea (1893-1966), intelectual democratacristiano que apoyó a la República y fue Encargado de Negocios de España en La Haya.
En 1933 apareció una obra importante de Ossorio, El sedimento de la lucha, de claro sabor autobiográfico, en el que el autor presentaba una serie de problemas y censuraba agriamente los vicios de la administración de justicia durante la Monarquía, a la vez que «con insuperable clarividencia plantea los problemas palpitantes: fascismo, comunismo, socialismo, democracia, libertad. Y, naturalmente, surge o, mejor dicho, se ratifica, corregido y enmendado, el defensor apasionado de la Libertad, el liberal a machamartillo, que quiere, sin embargo, someter a revisión el concepto de propiedad y dar a ésta un valor de función social. Es también defensor del individualismo, pero armonizado con la democracia cristiana o socialismo cristiano» 23.
a la política anticlerical de los ministros del régimen llegando a afirmar: «la República ha mantenido una política religiosa equivocada, injusta, inútil y peligrosa», aunque al mismo tiempo hacía una serie de consideraciones sobre el Estado de laicidad y la libertad de conciencia del católico 24. También salió en defensa de la Generalitat de Cataluña en relación a la ley de contratos de cultivo aprobada por el Parlamento de Cataluña y que, recurrida ante el Tribunal de Garantías Constitucionales de la Segunda República, obligó a que se aprobara una nueva, sin apenas modificación. Este asunto levantó una enorme polvareda política.
23 Publicidad de El sedimento de la lucha, de las eds. Aguilar, Madrid, 1933. 24 «Pero eso no tiene nada que ver con la conciencia del católico, que no ha sido molestado por sus creencias, ni estorbado en la práctica de su culto, ni privado de sus revistas y periódicos, en cuanto se han mantenido dentro de la finalidad religiosa, ni siquiera impedido de dar a sus hijos enseñanza católica por personal eclesiástico, aunque se haya prohibido enseñar a las Órdenes monásticas. La asistencia creciente a las iglesias da buen testimonio de mi afirmación. Baste con esto y no nos asustemos de un Estado laico, aunque algunos lo prefirieramos creyente en algo, porque no acabamos de enamorarnos de una entidad con fines morales que vive incomunicada con los vivos manantiales del espíritu humano. Aun respetando, como es debido, el valor de Concordatos, leyes y Gacetas, la fuerza social de los católicos no está ni en esos ni en otros textos, sino en la depuración de la conciencia individual. Si cada católico cumpliera con los mandamientos de la ley de Dios ¡valiente cosa representarían contra ellos todos los gobiernos laicos del mundo!» (Crisis de la libertad individualista y democracia, pp. 42-43). 25 Carta del 29 de junio de 1934 dirigida por Ossorio a Agustí Calvet, director de La Vanguardia, en Archivo Histórico Nacional de Salamanca, Guerra Civil, Sección Político-Social, Madrid, legajo 737. 26 Se publicó en la Gaceta de Madrid, 22 de octubre de 1931. |
Ossorio se manifestó resueltamente al lado de la Generalitat porque, para él, «esa ley de cultivos no sólo entra de lleno dentro de su jurisdicción, sino que tiene un tipo marcadamente conservador, puesto que no va encaminada a la colectivización de la propiedad, sino a la multiplicación de los propietarios, como recomendó León XIII y todos los sociólogos del catolicismo» 25.
El 18 de mayo de 1932 en la Academia de Jurisprudencia y Legislación Ossorio habló sobre Los medios excepcionales de Defensa del Estado, ante el asunto de la tensión social producida en 1932 y la concesión de medidas excepcionales al Gobierno. Esto se había traducido en la ley de defensa de la república, que fue un texto que ha merecido históricamente valoraciones bien distintas, ya que se atacaba a la libertad de expresión y a la libertad de prensa y a los derechos de las organizaciones obreras, aunque también se pretendiera combatir la criminalidad, porque, como ya había dicho en su momento Antonio Maura en el Congreso de los Diputados
«la disciplina no se guarda ni se sirve confundiendo el ejercicio de la autoridad, cuyo nervio consiste en tener siempre el prestigio que da la razón, con aquellos actos de la voluntad pura, desligada de la razón».
La Ley de defensa de la república de 21 de octubre de 1931 26 no era un acto dictatorial, sino una ley. En tres ocasiones se dirigió al menos epistolarmente Ossorio a Manuel Azaña, entonces Presidente del Consejo de Ministros, en relación a la Ley de Defensa de la república. La primera en diciembre de 1931 «suplicando que tuvieran fin las medidas excepcionales coercitivas de la libertad individual» y se reestableciera «un régimen normal al amparo de los Códigos y de los jueces» 27. Volvió a hacerlo en enero de 1932 y el 19 de agosto de 1932 en este caso proponiendo unas Bases de un futuro texto legislativo. Pretendía frenar los libelos de la prensa «con la austeridad serena de un rigurosa disciplina jurídica».
Por otro lado Ossorio en 1934 manifestaba su desacuerdo respecto a las tesis de Alicio Garcitoral contenidas en los doce puntos del programa de resurgimiento nacional, que le parecían como el libro de Marcelino Domingo Sanjuán, La experiencia del Poder 28, una manifestación «de la tendencia al autoritarismo fascista», propugnando Ossorio que «toda desviación de los caminos del derecho para entrar en los de la arbitrariedad acaba volviéndose contra quien los emplea. Sin que juridicidad sea sinónimo de eficacia y de memez como algunos suponen. Mi voto ha estado siempre a favor de la ordenación jurídica eficaz, práctica y enérgica» 29.
Por otro lado Ossorio en 1934 manifestaba su desacuerdo respecto a las tesis de Alicio Garcitoral contenidas en los doce puntos del programa de resurgimiento nacional, que le parecían como el libro de Marcelino Domingo Sanjuán, La experiencia del Poder 28, una manifestación «de la tendencia al autoritarismo fascista», propugnando Ossorio que «toda desviación de los caminos del derecho para entrar en los de la arbitrariedad acaba volviéndose contra quien los emplea. Sin que juridicidad sea sinónimo de eficacia y de memez como algunos suponen. Mi voto ha estado siempre a favor de la ordenación jurídica eficaz, práctica y enérgica» 29.
A este propósito Ossorio animaba a Garcitoral a no dividir a los españoles y a robustecer las instituciones políticas, lo que no quedaba claro en su programa de resurgimiento nacional 30.
27 Carta de Ossorio a Manuel Azaña, 16 de diciembre 1931 publicada por Patricia Zambrana, en Cuadernos informativos de Derecho histórico público, procesal y de la navegación, 19-20 (1996), pp. 5566-5567, nº 25. 28 Hemos de precisar que Alicio Garcitoral era autor de un libro precisamente sobre este Ministro de la República y líder del Partido Republicano Radical Socialista. En concreto La ruta de Marcelino Domingo. Ensayos, Madrid, 1930. 29 Carta de Ossorio a Alicio Garcitoral, 28 de agosto de 1934, en Archivo Histórico Nacional de Salamanca, Guerra Civil, Sección Político-Social, Madrid, 745. 30 Alicio Garcitoral, Manifiesto mensaje. Programa mínimo de resurgimiento nacional. Doce puntos, Madrid, 1934, 16 pp. |
Entre las propuestas aparece, desde el punto de vista cultural la curiosidad de propugnar en la Base 7ª una «escuela primaria nacional, estatal, laica, gratuita, acoplando al Estado las enseñanzas particulares y concediendo instrucción religiosa a quien lo solicite» (p. 14). Sin embargo, es en el ámbito entre la Iglesia católica y el Estado donde se apuntan ideas inaplicables en la práctica, que para Ossorio Gallardo están «expuestas a confusiones e intromisiones recíprocas de lo espiritual y lo temporal».
En concreto la Base 8ª la formula en su redacción Garcitoral de la siguiente forma:
«A) Separación en principio de la Iglesia y del Estado.B) Organización oficiosa del clero bajo.C) Control por el Estado de todas las manifestaciones y organizaciones católicas.D) Si la nación lo solicitara, podría llegarse a la constitución de una Iglesia Nacional -con o sin Concordarto papal- mediante control del Estado y sancionando éste las jerarquías que se llevarían a cabo en parte por selección, en parte por los cauces democráticos que afirmó la propia Iglesia Católica.E) Libertad absoluta de conciencia, pero reservada la tolerancia en la exteriorización del culto sólo a las manifestaciones católicas reguladas por las autoridades del Estado» (p. 14).
31 Carta de Ossorio a Julián Ayesta, del 9 de mayo de 1934, en Archivo Histórico Nacional de Salamanca, Guerra Civil, Sección Político-Social, Madrid, 737. 32 Ésta ha sido tarea que ha estudiado sobre todo Elena Martínez Barrios, en Cuadernos Republicanos, en diversos artículos. 33 Carta del 3 de septiembre de 1936 publicada en Patricia Zambrana, en Cuadernos informativos de Derecho histórico público, procesal y de la navegación, 19-20 (1996), p. 5599, nº 77. |
En mayo de 1934 Ossorio se mostraba contrariado por la poca aceptación
que entre los españoles tenían los avances sociales de la democracia cristiana, que la diferenciaban de las derechas tradicionales españolas que, a su juicio, carecían de sentido y de contenido 31.
En abril y mayo de 1936 Ossorio está plenamente vinculado a las tareas de la Unión Universal por la Paz 32, aunque se puede decir que de hecho a lo largo de todo 1936 Ossorio estuvo ocupado con las actividades propias de dicha institución. Ya en plena guerra, el 3 de septiembre de 1936 hacía una petición al Ministro de Estado español Augusto Barcia Trelles (1881-1961) para que autorizase la presencia en Bruselas entre otros personajes de Carlos Montilla Escudero y del doctor Gregorio Marañón Posadillo (1887-1960) 33. Al día siguiente de escribir la misiva una crisis de gobierno ponía al frente del ejecutivo a Francisco Largo Caballero (1869-1946) y era nombrado Ministro de Estado Julio Álvarez del Vayo Olloqui (1891-1975), miembro destacado desde el primer momento de la Unión Universal por la Paz en la que había colaborado muy estrechamente con Ossorio.
que entre los españoles tenían los avances sociales de la democracia cristiana, que la diferenciaban de las derechas tradicionales españolas que, a su juicio, carecían de sentido y de contenido 31.
En abril y mayo de 1936 Ossorio está plenamente vinculado a las tareas de la Unión Universal por la Paz 32, aunque se puede decir que de hecho a lo largo de todo 1936 Ossorio estuvo ocupado con las actividades propias de dicha institución. Ya en plena guerra, el 3 de septiembre de 1936 hacía una petición al Ministro de Estado español Augusto Barcia Trelles (1881-1961) para que autorizase la presencia en Bruselas entre otros personajes de Carlos Montilla Escudero y del doctor Gregorio Marañón Posadillo (1887-1960) 33. Al día siguiente de escribir la misiva una crisis de gobierno ponía al frente del ejecutivo a Francisco Largo Caballero (1869-1946) y era nombrado Ministro de Estado Julio Álvarez del Vayo Olloqui (1891-1975), miembro destacado desde el primer momento de la Unión Universal por la Paz en la que había colaborado muy estrechamente con Ossorio.
Mucho tuvo que ver Ossorio y Gallardo con la Unión Internacional para el estudio científico de los problemas de población 34, en la que participó en su sección española con Severino Aznar, catedrático de Sociología en el doctorado de la Universidad de Madrid y de ideología socialcristiana. Cubrió este asunto su dedicación intelectual entre 1928 y 1936.
También Ossorio estuvo presente en una loable inciativa cultural y asistencial, como fue la creación de bibliotecas y clubes juveniles que fomentaran la formación y la instrucción de muchos niños y niñas fuera del horario escolar y, sobre todo, en el caso de los no escolarizados, incluyéndose juegos, ejercicios gimnásticos, sesiones de cine, cuentos y bibliotecas infantiles. Se proponían -según Ossorio- «salvar a los niños de los peligros morales y materiales de la vía pública y contribuir a su higiene y desarrollo, juntamente con su formación espiritual» 35. Esta iniciativa comenzó a desarrollarla Ossorio Gallardo a partir de octubre de 1935. Se constituyó así la Asociación Auxiliar del Niño, dirigida a solucionar los problemas de la infancia desvalida. La franja de edad que cubría dicha asociación era la de los niños y niñas entre ocho y doce años.
Intervino también Ossorio, sin éxito en su momento, en la iniciativa política para la inclusión del servicio doméstico en los beneficios de las leyes de retiro obrero y accidentes de trabajo, de los que estaban entonces en España exceptuados de manera claramente injusta, secundando la iniciativa de la institución denominada Fomento del Civismo, Cultura y Ciudadanía. Ossorio, no obstante, consideraba que la no inclusión del servicio doméstico en la Ley de accidentes del Trabajo y en su reglamento era «incomprensible si se tiene en cuenta lo modesto de sus jornales, lo ilimitado de su jornada laboral, la falta de descanso semanal y la mayor facilidad para sufrir accidentes en relación a otros obreros a quienes la ley protege».
34 Elena Martínez Barrios, «Una institución de final de la Dictadura y de la época de la República: la Unión Internacional para el Estudio Científico de los problemas de población y las relaciones entre Ángel Ossorio y Gallardo y Severino Aznar (1928-1936)», en Cuadernos Republicanos, nº 39 (1999), pp. 45-65. 35 Archivo Histórico Nacional de Salamanca, Guerra Civil, Sección Político-Social, Madrid, 743/3, carta dirigida al alcalde de Madrid, 28 de diciembre de 1935. |
Sin embargo, igualmente advertía Ossorio en 1933 que no se debía perder de vista «que el servicio doméstico se presta también en casas de gentes humildes que tienen un nivel poco mayor que sus propios criados y que viven angustiosamente. Extender a los servidores de todas las casas los efectos de la Ley de accidentes del Trabajo resultaría medida grave que daría lugar a mil protestas» 36. También participó ocasionalmente en las tareas de la Liga Económica de Inválidos, que presidía Wenceslao Martín Martín. El fin de dicha institución era el de establecer «las condiciones económicas que permitan la defensa y el robustecimiento del inválido».
Colaboró Ossorio con la Escuela de Estudios Sociales para la Mujer y el Comité Femenino de Mejoras Sociales, con la Federación de Asociaciones Españolas de Estudios Internacionales que presidía Rafael de Altamira Crevea (1866-1951), catedrático de Historia de las instituciones políticas y civiles de América en la Universidad de Madrid y a quien la Sociedad de Naciones había nombrado en su momento uno de los expertos jurídicos encargados de elaborar el proyecto del Tribunal Permanente de Justicia Internacional.
Durante la guerra civil Ossorio ocupó tres Embajadas, las de París, Bruselas y Buenos Aires. Su conocimiento de Bélgica estaba formado en variadas lecturas. Había publicado en 1935 un artículo titulado La crisis belga 37, donde estimaba Ossorio el que se hubiera podido llevar a cabo un gobierno de coalición con liberales, católicos y socialistas, que resultaba algo extraño
para nuestro país, pero que él aventuraba podía llegar a darse en España aunque no lo deseaba. Ossorio desconfiaba de estos gobiernos nacionales de concentración ya que -según él- estos acuerdos de voluntades sólo podían servir «para defenderse de un peligro común, como la invasión del territorio por un ejército enemigo o para alguna empresa igualmente concreta y circunstancial.
Los Gabinetes nacionales no suelen servir sino para provocar la parálisis de la función de gobierno y para desfigurar las doctrinas de los grupos concertados a fuerza de concesiones recíprocas»38.
Un capítulo significativo de la defensa de la República desde una óptica católica se encuentra en la correspondencia entrecruzada en la segunda mitad de 1936 entre el mencionado Luigi Sturzo y Ángel Ossorio relacionada con los sacerdotes, religiosos, obispos y monjas asesinados en los territorios controlados por la República que en su conjunto a lo largo de los tres años de la guerra alcanzaron las 6.843 personas.
para nuestro país, pero que él aventuraba podía llegar a darse en España aunque no lo deseaba. Ossorio desconfiaba de estos gobiernos nacionales de concentración ya que -según él- estos acuerdos de voluntades sólo podían servir «para defenderse de un peligro común, como la invasión del territorio por un ejército enemigo o para alguna empresa igualmente concreta y circunstancial.
36 Carta al Presidente de Fomento del Civismo, Cultura y Ciudadanía, 28 de abril de 1933, Archivo Histórico Nacional de Salamanca, Guerra Civil, Sección Político-Social, Madrid, 734/3. 37 Ver el original en Archivo Histórico Nacional de Salamanca, Guerra Civil, Sección Político-Social, Madrid, 737. |
Los Gabinetes nacionales no suelen servir sino para provocar la parálisis de la función de gobierno y para desfigurar las doctrinas de los grupos concertados a fuerza de concesiones recíprocas»38.
Un capítulo significativo de la defensa de la República desde una óptica católica se encuentra en la correspondencia entrecruzada en la segunda mitad de 1936 entre el mencionado Luigi Sturzo y Ángel Ossorio relacionada con los sacerdotes, religiosos, obispos y monjas asesinados en los territorios controlados por la República que en su conjunto a lo largo de los tres años de la guerra alcanzaron las 6.843 personas.
Sin embargo, Ossorio, en carta dirigida a Sturzo, parece que veía las cosas de otro modo:
«una cantidad enorme de presbíteros empuñan las armas con los facciosos. Los obispos dirigen las Juntas insurrectas y alguno de ellos, como el de Barcelona, me aseguran que ha repartido armas a los sublevados».
Además añadía Ossorio:
«El diario ABC dijo, durante la campaña electoral 39, en un artículo de fondo, que cuando triunfasen sus amigos, suprimirían a 15.000 españoles, con lo cual España sería feliz. Las derechas y los sacerdotes han empezado a poner en práctica el consejo con casos tan horribles como el de los fusilamientos en masa de Badajoz y de muchas poblaciones andaluzas. Si los curas matan a los obreros, ¿cómo hemos de sorprendernos porque los obreros maten a los curas?» 40.
Las publicaciones de Ossorio durante la guerra en defensa de la República son numerosas, aunque de reducido tamaño, ya que responden a conferencias y discursos en las ondas radiofónicas, como A un militar del otro lado, que se publicó en Barcelona en 1938 en un folleto de apenas ocho páginas.
38 La crisis belga, texto original mecanografiado en Archivo Histórico Nacional de Salamanca, Guerra Civil, Sección Político-Social, Madrid, 737. 39 Se refiere a la que precedió a las elecciones generales de febrero de 1936. 40 Carta del 25 de septiembre de 1936 enviada por Ossorio y Gallardo a Luigi Sturzo, parcialmente publicada y comentada por Francesc Vilanova Vila-Abadal, «Luigi Sturzo i la guerra civil espanyola, a través de la seva correspondència», en Fe i teologia en la història. Estudis en honor del prof. dr. Evangelista Vilanova, Barcelona, 1997, pp. 489-497, en especial pp. 489-490. |
A iniciativa del Ministerio de la Guerra el 25 de agosto de 1936 y del Partido Comunista de España el 6 de septiembre de ese año intervino en la radio, para tratar de secundar las tareas del Socorro Rojo Internacional. Ya en Argentina, en el Teatro Rivera Indarte de Córdoba trató de contrarrestar la ofensiva de la Embajada político-cultural franquista 41 en Perú, Brasil, Uruguay, Chile y Argentina, desde octubre de 1937 a julio de 1938, y de la que formaban parte diversos intelectuales favorables a Franco como José Ibáñez Martín (1898-1969), Ferrán Valls Taberner (1888-1942), Eugenio Montes Domínguez (1897- 1982), el jesuita Francisco Peiró (1883-1969) y Gonzalo Valentí Nieto; este último, según el Conde de Gudalhorce (1876-1952) y el citado Peiró, fue el más eficaz de la misión encomendada.
Profesionalmente Ossorio permaneció en Buenos Aires y con sus publicaciones siguió defendiendo a la España del exilio. Su autobiografía apareció publicada poco después 43.
41 Elena Martínez Barrios, Epistolario de la Embajada nacionalista Latinoamericana: 1937-1938 (análisis histórico-político e institucional), Zaragoza, 1998, 197 pp. 42 Martínez Barrios cita varios diarios que ha visto sobre este particular. Así, Mundo Obrero, 24 de diciembre de 1938; La Libertad, 24 de diciembre de 1938; Política, 24 de diciembre de 1938 y ABC, 24 de diciembre de 1938. 43 Ossorio Gallardo, La España de mi vida. Autobiografía, Buenos Aires, 1941. |
Al año siguiente veía la luz su particular visión de la función, la participación y la misión de los católicos en la guerra civil 44, editada por un autodenominado Patronato Hispano-Argentino de Cultura. Después llegó un libro en el que pone de relieve sus opiniones sobre un mundo inmerso como éste se encontraba en la guerra más grande de la historia 45.
Tras la derrota de los países del Eje, en 1945 llegó un momento de esperanza traducida en euforia colectiva para muchos republicanos del exilio. En agosto de 1945 José Giral Pereira fue nombrado Presidente de un Gobierno republicano del exilio en el que había republicanos de izquierdas, republicanos de centro, socialistas, catalanistas, anarquistas y nacionalistas vascos y en el que estaba con el cargo de Ministro sin cartera Ángel Ossorio.
Cuando se produjo la remodelación de dicho ejecutivo en abril de 1946, salió del gobierno Fernando de los Ríos, entraron otros socialistas y también lo hizo Santiago Carrillo en representación del Partido Comunista de España. Ossorio continuó en el gobierno hasta su fallecimiento, aunque su participación en el ejecutivo debió ser a título meramente nominal, sobre el papel y con comunicación epistolar desde Buenos Aires. Su figura de intelectual independiente de ideología socialcristiana dejó un hueco en los gobiernos del exilio que cubrió el páginas atrás citado José María Semprún Gurrea (1893-1966) a partir del segundo gobierno presidido por Álvaro de Albornoz Liminiana desde febrero de 1949.
Semprún continuó como Ministro sin cartera en sucesivos gobiernos formados por Félix Gordon Ordás y Emilio Herrera Linares, hasta su fallecimiento en Roma en 1966. Era, como Ossorio, un jurista de fina sensibilidad que se mantuvo fiel a los ideales republicanos, católicos y de defensa de los derechos humanos y de fomento de las libertades públicas que en aquellos momentos eran con frecuencia olvidados en la España franquista oficial.
Semprún continuó como Ministro sin cartera en sucesivos gobiernos formados por Félix Gordon Ordás y Emilio Herrera Linares, hasta su fallecimiento en Roma en 1966. Era, como Ossorio, un jurista de fina sensibilidad que se mantuvo fiel a los ideales republicanos, católicos y de defensa de los derechos humanos y de fomento de las libertades públicas que en aquellos momentos eran con frecuencia olvidados en la España franquista oficial.
44 Ossorio Gallardo, La guerra de España y los católicos, Buenos Aires, 1942. 45 Ossorio Gallardo, El mundo que yo deseo: bases político-económico-jurídicas de una sociedad futura, Buenos Aires, 1943. |
FAMILIA |
Manuel Ossorio y Bernard (Padre) (Algeciras, 6 de diciembre de 1839 - Madrid 14 de septiembre de 1904) fue un periodista y escritor español. Una de sus obras más conocidas es el Viaje Crítico alrededor de la Puerta del Sol publicada en diversas entregas a partir de 1874. Fue padre de los periodistas Ángel Ossorio, Carlos Ossorio y María de Atocha Ossorio. Biografía Manuel Ossorio y Bernard nace en una familia de militares. Su abuelo fue Francisco de Paula Ossorio y Vargas, héroe del Sitio de Tolón (1793) contra las tropas francesas y de la batalla naval del Cabo de San Vicente y ministro de la Marina. El padre, Manuel Ossorio y Mallén fue un oficial de artillería que abandonó la carrera militar para ocuparse de ser administrador de Rentas Públicas. En uno de los destinos del padre, Algeciras, nació Manuel. Su infancia itineró a través de los viajes que realiza la familia en la España de mediados del siglo XIX. A la edad de doce años se establece en Madrid y poco después quedó huérfano a causa de la cólera (una epidemia que azotó Madrid en 1855). Un amigo lejano del padre le proporciona un trabajo de escribiente en el Tribunal de Cuentas. Desarrolla esta labor desde los diecisiete hasta los veintiséis años. Al poco de ingresar en este puesto se casa con Manuela Gallardo y tiene en su matrimonio tres hijos, Ángel, Carlos y María de Atocha, todos ellos vinculados posteriormente al mundo de la literatura y la política. Manuel alternaba el trabajo de funcionario con el de escritor y periodista. Con 21 años escribía artículos en La Idea, que dirigió desde 1859; también dirigió El Teatro (1864), El Noticiero de España (1868), La Independencia Española (1868), La Gaceta Popular (1873), El Cronista (1885), Diario Oficial de Avisos, La Correspondance d'Espagne, La Edad Dichosa, La Ilustración Católica y la Agencia Fabra, y formaba parte de la tertulia literaria de «La guardilla de los genios», a la que pertenecía también Nilo Fabra. Producía artículos de costumbres, comedias, críticas de arte, ensayo. Su trabajo como crítico le atrajo la enemistad de algunos de sus contemporáneos. En cuarenta años no hubo periódico madrileño que no publicara un artículo suyo; fue redactor de El Constitucional (1860), El Contemporáneo (1864), El Español (1865), La Ley (1867), Don Quijote (1869), Las Novedades (1870-1871), El Eco del Progreso (1872), El Cascabel, La Gaceta de Madrid, El Gobierno, El Día, La Correspondencia de España y Gente Vieja. Como bibliógrafo se le debe un importante Ensayo de un catálogo de periodistas españoles del siglo XIX (Madrid, 1904), de donde se han sacado parte de estas noticias, y como biógrafo una Galería biográfica de artistas españoles del siglo XIX en dos volúmenes. Fue también redactor de la Gaceta de Madrid, secretario del Conservatorio de Artes e individuo de las Sociedades Económicas y Literarias de Cádiz, Málaga, Lérida y Jerez de la Frontera. Fundó y dirigió dos periódicos infantiles: La Niñez (1880-84) y El Mundo de los Niños (1886-88). |
María de Atocha Ossorio y Gallardo de Riu. (Hermana) Escritora, traductora y periodista española, nacida en Madrid el 15 de agosto de 1876, y fallecida en lugar y fecha ignorados. El hecho de haber venido al mundo en el seno de una familia de escritores y periodistas (era hija del gran bibliófilo y estudioso de la literatura don Manuel Ossorio y Bernard, y hermana de los periodistas Ángel y Carlos Ossorio) fue determinante para la forja de su acentuado espíritu humanista, manifiesto en ella desde muy temprana edad. Comenzó colaborando con su padre en la redacción de varios escritos literarios, para ir poco a poco especializándose en la escritura de trabajos periodísticos, hasta que consiguió ser nombrada redactora única de La Elegancia (1899-1900). A partir de entonces empezó a publicar con asiduidad numerosos artículos en diferentes medios de comunicación, como El Globo, El Gráfico, ABC, Diario Español de Buenos Aires, El Imparcial, Blanco y Negro, Nuevo Mundo de Madrid, El Eco de la Moda (de Barcelona), La Última hora (de Palma) y La Prensa (de Buenos Aires). Pero, sobre todo, destacó por el impulso que dieron sus artículos y relatos a la publicación Gente Menuda (de Madrid), donde publicó, entre otros, los titulados "Cómo juzgan los juguetes" (19 de julio de 1906), "Travesuras de una niña buena" (24 de agosto de 1906), "Aventuras de Luisito" (7 de septiembre de 1906), "El instinto y la razón" (28 de septiembre de 1906), "El castigo de la envidia" (19 de octubre de 1906) y "El talento y la constancia" (23 de noviembre de 1906). Por estas y otras colaboraciones, María de Atocha Ossorio y Gallardo se convirtió en una de las figuras sobresalientes de la prensa española de su época, hasta el extremo de alcanzar algunos honores como el de se la primera mujer admitida en la Asociación de la Prensa de Madrid. Además, también fue inscrita en la Sociedad de Escritores y Artistas. Tras un primer matrimonio con Fernando Sevilla, enviudó y volvió a contraer nupcias con Emiliano Riu, subsecretario de Hacienda. A partir de este segundo enlace, la autora madrileña no volvió a escribir; atrás quedaron no sólo sus escritos periodísticos, sino también sus obras impresas en forma de libro, como la titulada Feminismo práctico (Barcelona: Edit. Ibero-Americana, 1906), que había aparecido prologada por el escritor y periodista onubense José Nogales. Además de este libro, María de Atocha Ossorio publicó una traducción al castellano de El casamiento de Chiffon (Barcelona: Heinrich y C.ª, 1909), de la Comtesse de Martel de Jarville, y una obra de carácter ensayístico titulada Las hijas bien educadas. Guía práctica para las hijas de familia (Barcelona: José Ariza, 1911).
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Carlos Ossorio y Gallardo (Hermano)
(1864- 1921) Escritor y periodista español. Obras: "El baile, con la calaboratión musical de los maestros Alfonso (D. Federico), Borrás de Palau (D. Juan), Costa y Nogueras (D. Vicente), etc. 1902 ; Crónicas Madrileñas / por Carlos Ossorio y Gallardo ; precedidas de una carta de José Fernández Bremón. 1893 |







uno de los personajes importante de la segunda república española, un patriarca de los abogados, famoso por su libro "El alma de la toga" y su vida profesional
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