Ana Karina González Huenchuñir; Luis Alberto Bustamante Robín; José Guillermo González Cornejo; Jennifer Angélica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdés; Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Álvaro Gonzalo Andaur Medina; Carla Verónica Barrientos Meléndez; Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo Price Toro; Julio César Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andrés Oyarse Reyes; Franco González Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara; Demetrio Protopsaltis Palma; Nelson González Urra ; Ricardo Matias Heredia Sánchez; Alamiro Fernández Acevedo; Soledad García Nannig; Paula Flores Vargas;
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| Presidente de Chile Patricio Aylwin (1990 - 1994), Tenia el titulo de Abogado, pero no ejerció como litigante, ni tuvo una buena oratoria jurídica. |
Comentario.
En Chile, pasa lo mismo a los descrito, por don Ángel Ossorio y Gallardo en la España de su época, la mayor parte de los parlamentarios, los ministros de Estado, y los presidentes de la república, han tenido el titulo profesional de Abogado, pero no han ejercido la profesión antes los tribunales de justicia, han sido simples licenciados en leyes, salvo algunas excepciones puntuales.
La Abogacía Chilena no ha dominado la política nacional, al revés los políticos se ha servido de la profesión jurídica para sus fines partidistas; la mayor parte de los políticos chileno que han sido investido como Abogado no lo han ejercido jamas, ejercen otras actividades profesionales,académicos, profesionales, etc.
Aquí tienes un análisis y comentario completo del texto "La abogacía y la política", perteneciente a la célebre obra El alma de la toga del jurista y escritor español Ángel Ossorio y Gallardo.
Comentario General y Contexto
En este ensayo, Ossorio aborda una de las polémicas más recurrentes del debate profesional y público: la relación de dependencia, influencia y desprestigio mutuo entre los abogados y la política. Lejos de aceptar la creencia popular de que los abogados han corrompido la política con su visión leguleya y mezquina, el autor sostiene una tesis contraria: es la política la que ha corrompido y desquiciado a la abogacía, subvirtiendo sus valores de mérito y justicia por un sistema de escalafones políticos y apariencias superficiales.
Estructura y Análisis de las Partes
I. La falsa influencia de la abogacía en la política
El mito popular: Se suele criticar a los parlamentos y gobiernos por estar llenos de abogados, acusándolos de reducir los grandes problemas del Estado a meros pleitos de tinterillos y discusiones reglamentarias (tiquis miquis).
El repaso histórico: Ossorio demuestra, mediante un recorrido por la historia de España (desde los Austrias y Borbones hasta la Restauración), que los verdaderos gobernantes de peso rara vez han sido abogados puros; el timón del Estado ha estado en manos de militares, diplomáticos, terratenientes o figuras de muy diversa índole. Los grandes pensadores y políticos que sí fueron abogados (como Maura o Pi y Margall) destacaron por su altura moral y doctrinal, no por una conspiración de rábulas.
El verdadero origen del fenómeno: Cuando los abogados participan en política, no hacen más que cumplir con una ley natural de las épocas de paz: buscar fórmulas jurídicas para regular la convivencia social. El problema real no es que los juristas hagan política, sino la proliferación de un "licenciadismo" superficial de personas con títulos académicos vacíos de verdadera vocación forense.
II. La verdadera influencia: La política corrompiendo al foro
La inversión de valores: La gran tragedia que denuncia Ossorio es cómo el foro (la abogacía) se arrodilló ante la política. En el gremio se destruyó la jerarquía basada en el éxito profesional y el talento, sustituyéndola por una jerarquía política: vale más un exministro o un concejal mediocre que un eminente jurisconsulto que gana honradamente sus casos en el bufete.
Las causas de la abyección:
La Magistratura: El Estado ha creado un poder judicial pobre, falto de independencia y de recursos, lo que empuja a los jueces a buscar el favor de los políticos para ascender o asegurar el bienestar familiar.
El propio Foro: La cobardía de los abogados, que han perdido su sentido de clase. En lugar de rebelarse, compiten por politiquear, rinden pleitesía a los personajes influyentes y descuidan los verdaderos méritos profesionales.
El mito de la influencia judicial: A pesar de los temores sobre la "influencia" de los abogados políticos ante los tribunales, Ossorio defiende —basándose en anécdotas personales— que los jueces son, en su inmensa mayoría, honrados, independientes y propensos a dictar justicia según su conciencia, derrotando frecuentemente a los "santones" de la política frente a modestos letrados.
Conclusiones y Terapéutica Propuesta por Ossorio
Para solucionar este mal, Ossorio rechaza las soluciones simplistas o autoritarias, como prohibir por ley que los exministros o políticos ejerzan la abogacía, ya que eso convertiría al foro en un espacio mediocre y no evitaría las influencias ocultas.
La verdadera cura depende exclusivamente de la dignidad propia del abogado:
Lucha constante por la independencia del Poder Judicial.
Exaltación de los méritos estrictamente forenses, dando menor peso a los honores externos.
Resurrección y fortalecimiento de los Colegios de Abogados como bastiones de ética, rigor profesional y hermandad gremial.
Javiera Blanco.
Ejemplo de lo señalado, que los políticos que tiene titulo de Abogado no ejerce la profesión, es la carrera política de la señora doña Mónica Javiera Blanco Suárez, quien es la favorita de la señora presidenta de Chile, doña Michelle Bachelet, quien la nombro consejera del Consejo de Defensa, un empleo publico, que exige para ocupar el cargo ser un abogado litigante con experiencia forense; Javiera Blanco no a ejercido la profesión de Abogado durante su vida profesional, se ha dedico a trabajar en organismos no gubernamentales y sector publico. En 1998 ingresó a trabajar como investigadora a la Fundación Paz Ciudadana, donde asumió como gerenta de Proyectos en 2001. El 1 de septiembre de 2006 fue nombrada subsecretaria de Carabineros, en 2010 fue designada directora ejecutiva de la Fundación Paz Ciudadana, cargo que ejerció hasta el 11 de julio de 2013, cuando fue anunciada como vocera del comando de Bachelet para la elección presidencial de ese año.
El 2014 fue nombrada ministro del Trabajo y Previsión Social de su gobierno, y en 2015, ministro de Justicia. Durante su gestión como ministra de Justicia, debió enfrentar varias crisis en organismos dependientes de su cartera, incluyendo un paro de los trabajadores y los problemas en el padrón electoral del Servicio de Registro Civil e Identificación, el escándalo de las pensiones de funcionarios de alto rango de Gendarmería, y el informe por los menores fallecidos al interior de centros del Sename; esta última controversia le llevó a enfrentar dos acusaciones constitucionales que no prosperaron.
Aquello desembocó finalmente en su salida del ministerio el 19 de octubre de 2016. Fue designada como consejera del Consejo de Defensa del Estado de Chile, cargo que asumió el 1 de febrero de 2017, es cargo inamovible hasta cumpla los 75 años de edad. (2047) Javiera Blanco llega al CDE sin mayor experiencia como Abogado litigante, al contrario de los otros consejeros, ella solo registra causas como litigante en el Poder Judicial. El histórico organismo, creado en 1895, tiene como principal tarea defender y representar los intereses patrimoniales del Fisco en juicios y gestiones ante tribunales de Justicia. Sin embargo, al contrario de los otros once consejeros que integran el organismo y que son reconocidos abogados litigantes y respetados por foro nacional, Javiera Blanco, ha encauzado su carrera en la actividad política y académica. Según los registros judiciales del Poder Judicial, tiene escasa experiencia en litigios en comparación con la que registraban los otros consejeros a la fecha de asumir sus respectivos cargos en el CDE. Según la información pública, Javiera Blanco solo ha participado en dos causas como abogada: un proceso de quiebras de 1999 del 15° Juzgado Civil de Santiago y una causa por ley de alcoholes que en 2000 analizó la Corte de Apelaciones. Su inexperiencia en litigios levantó las críticas por los abogados litigantes, recién salida de la universidad, Blanco prestaba servicios en la elaboración de contratos o estudios de título junto a su amiga Francisca Werth a través del estudio Blanco y Werth Asociados, sociedad que, sin embargo, nunca constituyó formalmente. De inmediato se fue a trabajar durante ocho años en labores de investigación en la Fundación Paz Ciudadana, de Agustín Edwards, donde se especializó en materias de seguridad pública. |

en la mayoría de los países occidentales, la profesión política por excelencia es Abogacía.En paises como China son los Ingenieros
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