Luis Alberto Bustamante Robín; José Guillermo González Cornejo; Jennifer Angélica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes; Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Álvaro Gonzalo Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Meléndez; Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo Price Toro; Julio César Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andrés Oyarse Reyes; Franco González Fortunatti; Paula Flores Vargas; Ana Karina González Huenchuñir; Patricio Ernesto Hernández Jara; Demetrio Protopsaltis Palma; Nelson González Urra ; Ricardo Matías Heredia Sánchez; Alamiro Fernández Acevedo; Soledad García Nannig; |
Análisis profundo del capítulo "El amianto", decimonoveno capítulo de la obra El alma de la toga de Ángel Ossorio y Gallardo:
1. Resumen y Tesis Central
El capítulo examina una nueva figura surgida a raíz de la Primera Guerra Mundial: el abogado financiero. Ossorio reconoce el valor de los financieros en el progreso material, pero rechaza de plano la figura del abogado que se convierte en socio, empresario o partícipe directo de las ganancias económicas de sus clientes.
La tesis principal sostiene que el abogado debe mantenerse siempre por encima de la codicia y de la pasión económica. Mientras los financieros arriesgan y ganan millones, el letrado debe ser la voz de la serenidad, la prudencia y la justicia, conservando la independencia que le otorga su autoridad moral. Para ello, el abogado debe poseer la naturaleza del amianto: un mineral capaz de soportar el fuego y las altas temperaturas sin quemarse ni alterarse.
2. Estructura y Puntos Clave
El desarrollo del capítulo se compone de los siguientes argumentos fundamentales:
La distinción entre asesorar y participar en el negocio: Ossorio no critica al abogado que redacta estatutos, evacua consultas o asesora legalmente a empresas y bancos; esa es una cooperación útil y digna. La crítica se dirige al letrado que cambia los honorarios tradicionales por un porcentaje de los negocios (acciones liberadas, partes de fundador o puestos en consejos de administración), convirtiendo sus honorarios en una cuota litis hipertrofiada.
La pérdida de la independencia moral: Mezclar el interés propio con el ajeno y buscar el enriquecimiento personal a través de los clientes destruye el verdadero rol del abogado. Así como el médico salva la vida a un multimillonario sin volverse partícipe de su fortuna, el abogado debe estar distanciado del apetito de riqueza.
El código de conducta y el distanciamiento profesional: El autor ilustra esta idea con metáforas contundentes:
Si los aristócratas consultan al abogado, este no debe volverse su contertulio de juegos (tresillo) para no rebajarse.
Si asesora a empresas teatrales, no debe frecuentar los bastidores de la farándula.
Si le visitan mujeres hermosas, no debe galantearlas para no descender a petimetre o viejo verde.
De igual forma, aunque ronde la tentación de la millonada, debe dejarla para los geniales y hombres de presa, manteniendo su grandeza en la imparcialidad.
La metáfora del amianto: El capítulo cierra con una imagen célebre: el poder, la riqueza, la fuerza y todas las incitaciones de la pasión pasan por las manos del abogado sin que este se queme. El mundo lo utiliza y respeta en la exacta medida en que conserve esa resistencia incorruptible.
3. Ideas Fuerza y Citas Memorables
La superioridad ética frente al dinero:
“El abogado debe sentirse superior a ese apetito y saber que su palabra es, en medio del vértigo, la serenidad, la prudencia, la justicia.”
La posición de neutralidad y grandeza:
“Nosotros estamos tan distantes de uno como de los otros, y nuestra grandeza radica en merecer la confianza de ambos sin ser consocios de ninguno.”
La metáfora central del amianto:
“Poder y riqueza, fuerza y hermosura, todas las incitaciones, todos los fuegos de la pasión han de andar entre nuestras manos de abogados sin que nos quememos. El mundo nos utiliza y respeta en tanto en cuanto tengamos la condición del amianto.”
4. Reflexión y Vigencia Actual
Este capítulo plantea una de las reflexiones deontológicas más agudas sobre la relación entre el derecho y el poder económico:
Independencia y conflictos de interés: Hoy en día, la tentación de que los despachos de abogados actúen como socios comerciales, fondos de inversión o participen directamente en las empresas de sus clientes sigue latente. Ossorio nos recuerda que la independencia del criterio profesional se debilita en cuanto el abogado se convierte en parte interesada del negocio.
La honorabilidad como activo institucional: La autoridad moral de la justicia descansa en la confianza pública de que el abogado asesora guiado por la ley y la equidad, y no por el afán de lucro personal compartido con su cliente.
