Caricaturas de Barrister (Abogados) en revista inglesa Vanity Fair

martes, 4 de junio de 2013

151).-Comentario del libro El alma de la Toga (VIII): EL TRABAJO.


Luis Alberto Bustamante Robín; José Guillermo González Cornejo; Jennifer Angélica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdés;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Álvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Verónica Barrientos Meléndez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andrés Oyarse Reyes; Franco González Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara;  Demetrio Protopsaltis Palma; Nelson González Urra ;Ana Karina González Huenchuñir;  Ricardo Matías Heredia Sánchez; Alamiro Fernández Acevedo;  Soledad García Nannig; Paula Flores Vargas;

Análisis profundo del capítulo "El trabajo", noveno capítulo de la obra El alma de la toga de Ángel Ossorio y Gallardo:

1. Resumen y Tesis Central

El capítulo aborda la naturaleza personalísima del trabajo en la abogacía, analizando la jerarquía de las cualidades profesionales (donde la conciencia y el carácter superan con creces a la erudición fría), los límites de la delegación en los colaboradores, los métodos personales de redacción y oratoria, y la importancia de la organización temporal y la vocación.
La tesis principal sostiene que la abogacía no se sostiene con un saber técnico aislado, sino con la intervención directa, apasionada e insustituible del alma del abogado. Ningún colaborador puede suplantar al letrado en la formación del juicio ni en el informe oral, ya que el cliente busca la idiosincrasia, la experiencia y el prestigio de quien eligió, no un trámite mecánico.

2. Estructura y Puntos Clave

El desarrollo del capítulo se compone de los siguientes apartados temáticos:

La primacía del carácter y la conciencia: La inteligencia por sí sola puede ser peligrosa si se acompaña de un carácter esquivo o de escasa pulcritud moral. Socialmente, el público no busca tanto al abogado más erudito como al más honrado, al de palabra más arrebatadora o al que ejerce mayor peso en el tribunal.
Los límites de la delegación: Aunque los despachos grandes requieran auxiliares (pasantes/procuradores), hay dos tareas que jamás deben delegarse (salvo acuerdo expreso):

El estudio del caso y la formación del juicio (el ojo clínico).

El informe oral ante los tribunales (la palabra y el prestigio personal).

Métodos de trabajo (Escrito vs. Oral):

Para escribir: Ossorio confiesa que, a diferencia del método apriorista tradicional (estudiar todo antes de coger la pluma), él prefiere la escritura misma como método de descubrimiento. Las cuartillas en blanco lo estimulan, lo confrontan con los matices imprevistos y lo conducen de la improvisación a la reflexión.

Para hablar: Ocurre lo contrario. A pesar de sus décadas de experiencia en todo tipo de foros y auditorios, la oratoria le inspira terror porque busca entablar comunicación directa de alma a alma. Por ello, utiliza guiones minuciosos (casilleros clasificatorios donde él manda, y no viceversa) que lo conducen de la reflexión a la improvisación.

El factor temporal y el entusiasmo: Las mejores horas para trabajar son las primeras de la mañana (de seis a diez), antes de que el mundo reclame y consuma nuestro tiempo. Finalmente, el autor sentencia que la abogacía exige ilusión y apasionamiento lírico; ejercerla sin vocación convierte la profesión en una miserable esclavitud o en un aherrojamiento insoportable.

3. Ideas Fuerza y Citas Memorables

La combinación de virtudes:

"La inteligencia es insustituible, pero más insustituibles aún son la conciencia y el carácter."

Lo intransferible del juicio:

"El consultado se juzgaría defraudado si supiera que al decirle si lleva o no lleva razón no habría intervenido nuestro temperamento, nuestro ojo clínico, nuestra experiencia, nuestra idiosincrasia..."

La paradoja del trabajo escrito:

"Pudiera decirse de este sistema que por la improvisación nos conduce a la reflexión."

La condición indispensable de la abogacía:

"El Abogado o lo es con apasionamiento lírico o no puede serlo, porque soportar de por vida una profesión que no se estima es miserable aherrojamiento..."

4. Reflexión y Vigencia Actual

Este capítulo ofrece valiosas directrices sobre organización profesional y salud mental:

La responsabilidad personal en la asesoría: En una época de masificación de servicios jurídicos y despachos industriales, la advertencia de Ossorio sobre la imposibilidad de delegar el trato humano, el juicio ético y la defensa oral sigue protegiendo la esencia de la abogacía frente a la despersonalización.

La higiene del tiempo y el descanso: Su recomendación de trabajar en las primeras horas de la mañana anticipa lo que hoy conocemos como optimización de la productividad y gestión del agotamiento mental frente a las interrupciones constantes de la vida moderna.

La vocación como antídoto al desgaste (burnout): Nos recuerda que una profesión tan exigente psicológicamente no puede sostenerse únicamente por el rédito económico; requiere una ilusión profunda y vocacional.

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